Características :
  • Longitud: 2,5 Km.
  • Duración: 40 minutos
  • Dificultad: media-baja

AYUNTAMIENTO
PAGINA DE INICIO
El camino arranca a la derecha del cementerio de Diomondi, de la misma carretera que comunica Escairón con Diomondi, y a pocos metros de la iglesia románica de Diomondi. Un cartel situado en el mismo inicio de la ruta señaliza esta ruta y su recorrido. Los primeros metros se encuentran asfaltados y es la vía de acceso a la aldea de A Portela, a partir de aquí el camino recupera su antiguo firme, tierra y enlosado parcial de piedra.
Durante el primer kilómetro y medio la espesa vegetación que crece a ambos lados del camino será constante, castaños en el primer tramo para pasar al roble que predominará, durante la mayor parte del recorrido, formando autenticas carballeiras de gran belleza, cuyas copas apenas dejan pasar tenues rayos de sol. Esta falta de luz solar, en algunos tramos, llega a crear zonas umbrías muy llamativas, donde el color verde del musgo cubre la superficie de las piedras que forman los muros del camino y crea una curiosa segunda piel en los troncos de los robles.
La pendiente del camino en este primer tramo es suave y constante, tiene un cómodo recorrido por su ancho, entre 2 y 3 metros, y por estar empedrado en la mayor parte de su recorrido conservando casi en su totalidad su antiguo trazado.Una vez finalizado este primer tramo el camino da un brusco giro a la derecha, a partir de aquí ya pasamos a los conocidos Codos de Belesar.
Ahora la pendiente se hace más acusada ya que tenemos que descender unos 300 metros, aproximadamente, en apenas 1 kilómetro de recorrido que nos resta hasta el pueblo de Belesar, final de la ruta.
Por debajo de nosotros ya podemos disfrutar de la bella estampa que ofrece el precioso pueblo de Belesar y su embarcadero de donde parten los catamaranes que recorren el río Miño hasta el embalse de Los Peares.
200 metros más y el camino da un nuevo brusco giro, esta vez a la izquierda, haciendose el descenso un poco más acusado, solo restan 500 metros para entrar en Belesar, pintoresco pueblo fluvial a orillas del río Miño que conserva integramente el tipismo propio desde sus comienzos.